Què és Espadàniques?

divendres, 19 de desembre de 2014

Antonio Ponz Piquer: cartes sobre la serra d’Espadà (1779 i 1788)


Reprenem la sèrie de viatgers que van passar per la serra d’Espadà en altres èpoques i van deixar escrites les seues impressions del nostre paisatge i de la seua gent. Es tracta d’una sèrie de treballets que volen posar en valor –o potser descobrir per al gran públic– les descripcions que van fer en el passat alguns personatges il·lustres pel seu quefer. Hem vist fins ara Antonelli (1561), Cavanilles (1795-1797) i Juan Sánchez Cisneros (1805-1807), i ens agradaria que esta col·lecció aportara molts més noms. De fet, els paisatges són construccions culturals, a algunes de les quals ha contribuït la literatura de ficció, la poesia o l’assaig.

Antonio Ponz Piquer és un personatge prou conegut i investigat. Va nàixer el 1725 a la voreta de la serra d’Espadà, concretament a la Masía de la Cerrada de Bejís (des del 1843, terme de Torás, ara totalment enrunada). Fill d’una família amb possibilitats, va estudiar amb els jesuïtes de Sogorb, i posteriorment a València, Gandia, Madrid i Roma. D’una orientació inicialment cap a la vocació eclesiàstica, la seua vida derivà cap a l’art, en concret el dibuix i la pintura, i cap a l’escriptura i la crítica artística.

Masía de la Cerrada.
Foto: Francisco M. Miras Alcaide

Ponz és autor d’un monumental Viage de España (1772-1794) en 18 volums. El subtítol de l’obra (Cartas en que se da noticia de las cosas más apreciables y dignas de saberse, que hay en ella) ens informa de la tipologia textual que fa servir: l’epístola descriptiva. Són, per tant, llargs capítols en forma de carta que l’autor escriu entre jornades i jornades de viatge i envia a Jovellanos o al ministre Campomanes, qui li havia encomanat tal viatge per Espanya durant el regnat de Carles III amb la finalitat d’inspeccionar el patrimoni artístic. El periple no es queda en mera descripció artística, sinó que s’enriqueix amb notícies sobre usos i costums, recursos econòmics i població.



La serra d’Espadà apareix en dos dels volums, el IV i el XIII.

En la carta 7 del volum IV, publicat en 1779, Ponz inicia un viatge des de València. Passa pel monestir cartoixà de Portaceli, Llíria, Andilla, Viver, Xèrica i Sogorb camí de la històrica Sagunt. No penetra en la serra d’Espadà, però sí que fa uns comentaris destacables sobre alguns pobles del bisbat, sobre l’aigua i l’atenció a les moreres en detriment de les oliveres:

47. Todo el territorio de este Obispado abunda de fuentes, en cuya cercanía están fundados los pueblos; y de sesenta que hay en él, sólo seis ú ocho carecen de este beneficio. Son suficientes dichas aguas para regar la mejor parte de sus términos, con lo qual, y el suave temperamento, se cría toda especie de plantas y frutos, bien que para vides y olivos, así en regadío como en secano, se nota mejor disposición, á reserva de algunas montañas altas y frías. Por lo demás, así en valles como en montes nacen los olivos silvestres. En donde se cultivan, no es irregular el rendir cada año un pie de olivo tres cargas de aceytuna, y de un olivo solo se sabe haberse cogido en un año diez y nueve fanegas. 

48. No obstante todas estas ventajas, y la de no pagar diezmo dichos frutos, está en desprecio el cultivo de olivares, habiendo arrancado la mayor parte de los que estaban en tierras de siembra con la idea de que su sombra perjudica, sin hacerse cargo que el mismo efecto causan las moreras, que en su lugar ponen en los sembrados. Ni de que este temple no es como el de la Vega de Valencia y de otras cerca de la Marina, en donde se adapta la cosecha de la seda mejor que aquí, de que tienen repetidas experiencias. Por consiguiente, no es regular ver olivos sino en linderos ó ribazos de las tierras, en donde sin cultivo alguno se mantienen lozanísimos y se saca de su fruto un aceyte sobresaliente.

En els paràgrafs següents es deté a comentar el bon exemple de la cartoixa de Valldecrist d’Altura i els incentius que ofereix el bisbe de la diòcesi (Alonso Cano y Nieto, 1711-1780) a qui plantara oliveres, iniciativa que a poc a poc comença a interessar als llauradors. Va passar per Navajas, per la Cova Santa i, des de Sogorb, arribà a Sagunt, des d’on va escriure la carta. Sense internar-se en la serra, però, fa una breu enumeració dels pobles més pròxims i en dóna algun detallet:

52. (...) Hacia el Oriente y Norte de Segorbe está cercana una larga sierra, que llaman de Espadán.

53. Desde Segorbe salí para Murviedro, distante quatro leguas; y á la izquierda se hallan situados los lugares de Castelnovo, Soneja y otros. Más apartado Almedíjar, tierra de mucha y regalada pasa. También están en aquel lado los lugares de Chova, Azueba y Alfara. Los pueblos llamados Estibella, Gilet y Petrés están sobre la mano derecha.


Mapa del Bisbat de Sogorb (1773).
Biblioteca Digital de la Reial Acadèmia d'Història

Per les cartes 4 i 5 del volum XIII, publicat en 1788, sabem que Antonio Ponz es trobava a Terol i havia de fer cap a Tortosa. Després d’informar-se, va evitar el camí Terol-Tortosa («una áspera serranía de quatro, ó cinco jornadas; pero informado de la calidad de esta ruta y de lo que era preciso aguantar en ella, mudé de dictamen») i va decidir fer el trajecte per la serra d’Espadà. L’itinerari fou: Terol→Ventas del Puerto→La Puebla→Sarrión→Alventosa→Caudiel→Gaibiel→Matet→Suera Alta→Suera Baixa→Artesa→Onda→Vila-real→Castelló, etc.


Fragment del mapa de Tomás López (1786), amb la serra d'Espadà


Heus ací les seues impressions en passar per la nostra serra:

14. Antes de llegar á Gaibiel se empiezan á estrechar los caminos, que dirigen á la altísima sierra llamada de Espadán, por donde yo pasé para ir á la parte del Reyno de Valencia, que llaman la Plana. En las faldas de esta sierra por ambos lados se encuentran los lugares mas frondosos que pueden imaginarse, empezando desde Gaibiel, que está situado en una angostura en tres altas colinas, donde aprovechan maravillosamente las aguas del riachuelo que pasa por allí, con el qual riegan una frondosa huerta situada entre derrumbaderos.

15. De Gaibiel hasta el pueblecito de Maté hay una legua, siempre por estrechuras, pero sumamente frondosas, y por entre arroyos, que descienden de la sierra. No es fácil explicarle á V. ni es fácil de concebir cómo cultivan los vecinos de estos lugares sus empinados y escabrosos términos de viñedos y olivares; de suerte que parece imposible que ni hombres ni animales puedan trepar por muchos de ellos. Lo que no puede cultivarse está cubierto de romerales y otros muchos y varios géneros de arbustos.

Antic camí de Suera a Matet, ben prop de les ruïnes de Suera Alta


16. Desde Maté á Zuera hay quatro horas, que se gastan en atravesar la sierra de Espadán por el alto collado llamado Ginquer, desde donde se presenta el más agradable espectáculo que forman el verdor de las llanuras interpuestas de la Plana, y del mar, en donde terminan. En esta serranía se encuentran algunos lugares: los mas inmediatos al camino son á la mano derecha Ginquer, y á la izquierda Villamalur; algo más distantes Torralva y el Castillo. Se ven por toda la serranía porción de alcornoques, mucho espliego, romerales y otras diferentes suertes de arbustos y yerbas aromáticas. La baxada hasta cerca la villa de Onda es de lo más agrio y penoso por su piso, pero no lo es por los agradables aspectos que de trecho en trecho se presentan, con particularidad en las inmediaciones de los pueblos. Así son los de los lugares de un mismo nombre llamados Zuera Alta y Zuera Baxa, y cuyas estrechas vegas se cultivan grandemente, aprovechando las aguas de dos riachuelos que descienden de las cumbres por este lado de Oriente.

17. Allí ya es tierra mucho mas templada que la que queda atrás y ademas se encuentran nuevas plantas sobre las referidas, especialmente de algarrobos, ó garrofales, como aquí dicen. Desde Zuera Alta hasta Onda cuentan dos leguas, y antes se pasa por el lugar de Artesa, quedando sobre la derecha otro llamado Tales. Onda es una gran villa con ruinas de un fuerte castillo. Hay además de la parroquia Conventos de PP. de San Francisco, y del Carmen, y de Monjas de Santa Clara. Está cercada la villa de una hermosa huerta, y muy dilatada, donde se hallan plantas de diversos géneros, y se riega con los riachuelos de la sierra de Espadán y otros copiosos manantiales. Su población parece mayor que de quatrocientos vecinos. No pude verla sino muy de paso.

Convent de Sant Francesc (Onda), fundat el 1455 i incendiat en 1836. Dibuix original de Vicent Tomàs i Martí (1920)


18. Por tierra llana se camina siempre desde Onda á Villareal, sin que se vea en dicha distancia nada pelado ni erial, porque toda la tierra adonde los riegos no alcanzan se puede decir que son bosques de olivares y garrofales con mucho viñedo: á la mano derecha de esta llanura están los pueblos de Bechí y Burriana; más lejos las villas de Nules y Murviedro. Por la izquierda quedan Alcora, donde se halla la famosa fábrica de loza perteneciente al Excelentísimo Señor Conde de Aranda, señor de ella, las villas de Cabanes, Burriol y otras. (...)


Com heu pogut comprovar, els testimonis de Ponz són desiguals, però tampoc no era el seu objectiu fer una descripció detallada com la que Cavanilles en faria uns anys més tard. En principi, la seua finalitat era descriure l’estat del patrimoni artístic, i a pesar d’això fa digressions –ni que siguen succintes– sobre el camí que recorre i alguna particularitat o anècdota del territori que xafa.
No podem demanar-li més. Quedem-nos amb la satisfacció íntima de saber que altres caminants, en altres èpoques, van fer els mateixos camins que ara nosaltres recorrem.


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