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dilluns, 5 de setembre de 2016

Eleuterio Pérez Solernou: mestre i excursionista (1879-1917). De la Vall a Eslida



per Òscar Pérez Silvestre
Filòleg, investigador i escriptor

ESPADÀNIQUES vol agrair novament a l'autor la cessió d'un treball inèdit per a este blog. Oferim la segona de les cròniques excursionistes que va publicar Eleuterio Pérez Solernou en la Revista de Castellón (1913). Trobareu la primera ("Una ascensión al Beñalí") en este enllaç, amb una breu semblança del mestre i publicista valler.






A TRAVÉS DE LA SIERRA


Con la grata compañía de antiguos y queridos discípulos, realicé una excursión á través de los riscos de la magnífica y cercana sierra de Espadán. Nuestro propósito era pasar un día en pleno campo, aspirar á pulmón libre el aromado aire de las frondas.


Al amanecer salimos de Vall de Uxó, con rumbo á Alfondeguilla, provistos de abundante merienda y demás adminículos propios de esta clase de expediciones. A la salida del pueblo encontramos el acueducto de San José, que participa de los estilos romano y árabe, el cual canaliza las aguas para el consumo público.


El primer panorama de gran belleza lo contemplamos desde la terraza del ermitorio de San José. Colocados en la clave de un inmenso arco de herradura, veíamos á ambos lados un cordón montañoso, poblado de cultivos, en el centro el Valle del Cristel con sus masas de naranjos, y en el fondo la silueta de Vall de Uxó, perfilando las torres y cúpulas de sus iglesias sobre la azul extensión del mar. Hasta Alfondeguilla la topografía nos ofrecía de continuo una hermosa variedad de accidentes. El camino, sólida y bien cuidada carretera, va serpenteando entre las amplias laderas de Pipa y Sumet. Los terrenos son de naturaleza calcárea y el cultivo nos ofrece en gran profusión masas de olivos y algarrobos.


La vista de Alfondeguilla recuerda los pueblos suizos recostados entre pinares, con la sola diferencia de que aquí los pinos son alcornoques. El pueblecito constituye una linda nota, puesta entre montañas escarpadas. Las casas trepan hacia el monte y parece como que descansan sobre el florido barranco, precioso vergel que amorosamente las circunda.


Fondeguilla cap al 1919. Font: Volta al Terme



Los excursionistas nos dirigimos al castillo de Castro. La subida era áspera y dura, y el camino pedregoso y resbaladizo, a causa de la arenilla del rodeno; los alcornoques, en grandes masas y de colosales dimensiones, formaban grandioso pabellón de sombra. El paisaje era soberbiamente hermoso; á ambos lados del camino gigantescas concresiones triásicas, cubiertas de bosques de alcornoques y pinos, daban al cuadro proporciones fantásticas; en el fondo del barranco de Castro se oía el rumor del agua, y en todos los claros de la tierra estallaba una floración tumultuosa de plantas serranas y fragantes. Mezclados con los árboles del corcho, veíamos bancales de vides, cerezos y hortalizas, y para contener la tierra sustentadora de un solo arbusto, admirábamos sólidos estribos de piedra, proclamando la proverbial laboriosidad del agricultor levantino.


Torre del castell de Castro (1910). Eleuterio Pérez encara la va poder contemplar.
Va ser volada en la Guerra Civil per evitar ser un punt de referència per als avions



Entre la bravía naturaleza de este trozo de tierra, aparecía la fuente de la Teula orlada de gentiles helechos. Allí bebimos con avidez un agua de pureza sin igual y seguimos la ascensión. La entrada en el castillo de Castro dio motivo á grandes exclamaciones de alegría; experimentábamos una singular satisfacción al llegar a la cumbre. Después de almorzar con voraz apetito, recorrimos todo el ámbito de la fortaleza. Nuestra conversación recayó sobre las ruinas que presenciábamos; aquellos lienzos de muralla, arcos y torreones, hoy en completa ruina, fueron un tiempo gallarda é inexpugnable fortaleza que cobijó quizá á los iberos en lucha con los romanos y más tarde á los moriscos defendiéndose de los soldados de la Reconquista. Hoy solo quedan en pie un arco romano y un trozo de cubo ó torreón. La cisterna se conserva bien y en ella hay perenne depósito de agua fresca y cristalina. De Castro hay una nota interesante, consistente en unos signos grabados sobre la superficie de una piedra, idénticos á los vistos por el insigne maestro D. Pascual Meneu en las aceras de Numancia.





Desde Castro a Eslida el camino es un encanto de los ojos. Primero cruzamos tres inmensas torrenteras, después pasamos por varias chozas de carboneros y pastores, y al llegar al collado de Nevera pudimos contemplar absortos un cuadro de intensa poesía. El castillo destacaba su mole roquera sobre un cielo de grandes y blancas nubes. Su silueta legendaria nos hacía recordar la de aquellas fortalezas medioevales que ilustran las páginas de los cantares de gesta. Por su falda fragosa pacía un rebaño de cabras y todo tenía tal encanto que evocaba escenas de los tiempos heroicos y pastoriles.





Desde el collado de la Viña se ve Eslida en el fondo de un valle. Descendimos hasta el Coll Roig, punto de unión de varios caminos que conducen á Alfondeguilla, Artana y Vall de Uxó, cruzando después imponentes masas de olivos. A poca distancia del pueblo bebimos en la fuente de la Canaleta, y á las doce hacíamos nuestra entrada en Eslida. La riqueza de olivos, alcornoques y nogales es aquí considerable y los frutos de superior calidad. Eslida es el corazón de la sierra de Espadán.


Eslida des del coll Roig



Después de comer una paella apetitosa y dar un paseo por los encantados parajes que rodean la linda población, salimos con dirección a Artana. Los seis kilómetros que separan ambos pueblos los recorrimos entre risueñas vertientes de vegetación frondosa, por cuyo fondo discurre la nueva carretera. A la mitad del trayecto hicimos alto en la fuente de Santa Cristina, bebiendo en el claro manantial que los artanenses han canalizado para el riego de la huerta.


Font de Santa Cristina (anys 20). Artanapèdia



No pudimos detenernos en Artana, así es que cruzando su espléndida vega tapiada por los trigales, emprendimos la marcha hacia Vall de Uxó. En el camino encontramos la fuente de la Xorba (palabra arabe, que significa bebida dulce). Desde aquí el sendero va escalando las montañas Umbría y Collado de la Ereta hasta llegar á los canales de este nombre. Hasta la fuente del Anohueret, el camino es un encanto, ofreciendo á los ojos una serie de perspectivas hermosísimas cual cinta cinematográfica.


Primero percibimos el pico de Font de Cabres, abrupto y cubierto como un mástil; después la extensa llanura de la Plana, dorada por el sol poniente; más adelante la imponente silueta del Castillo de Uxó destacando sobre el azul del mar, y por último, el panorama conocido del pueblo natal con su larguísima hilera de casas que abraza la huerta cual cinturón de verdura. En la serenidad del claro atardecer contribuían á aumentar la poesía de nuestras sensaciones unos halcones que se balanceaban en la inmensidad del espacio y una estela plateada que dejaba la luna en las quietas aguas del mar.


Llegamos al término de la excursión satisfechos de haber vivido un día en pleno campo, entre frondas y arroyos, sintiendo en el espíritu el beso vital de la naturaleza.



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