Què és Espadàniques?

dimecres, 28 d’agost de 2019

Necesidad de un cambio


per José Tomás Izquierdo
Biòleg i tècnic de gestió forestal

ESPADÀNIQUES agraeix a l'autor la cessió d'este article tan necessari sobre la gestió i l'ordenació dels recursos naturals, publicat enguany en el llibre de festes de Cirat.




   “Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército, que el día de mañana se considerará un ejército heroico, mucho más que los que lucharon con las armas en la mano. El ejército de los que un buen día dijeron que había que hacer algo para proteger a una Madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos... y a la que estamos matando”.

Félix Rodríguez de la Fuente




Los montes
Han pasado 25 años desde el nefasto incendio que el dos de julio de 1994 comenzaba a quemar, debido a un rayo, buena parte del sur de la comarca del Alto Mijares, desde Espadilla hasta Pina de Montalgrao, y arrasó los montes de  Espadilla, Ayódar, Fuentes de  Ayódar, Torralba del Pinar, Villamalur, Pavías, Higueras, Caudiel, Toga, Torrechiva, Cirat, Arañuel, Montanejos, Montán, Fuente la Reina, Pina de Montalgrao, Benafer. Calcinó un total de 19.309 ha.

En aquella ocasión, las condiciones meteorológicas propiciaron la formación de algunos núcleos tormentosos, con bastante actividad eléctrica y escasa precipitación, las conocidas como tormentas secas estivales. Un rayo fue el detonante del incendio, sin embargo, las causas que favorecieron que de aquel inicial conato se desarrollara el peor incendio de la comarca hasta la fecha son varias y complejas.

Por aquel entonces, al igual que ahora, las montañas del Valle del Mijares y el sector septentrional de la Sierra de Espadán estaban cubiertas por una densa masa forestal de matorral y pinar, sobre todo de pino carrasco (Pinus halepensis), y varias décadas de abandono de las tierras de secano abancaladas ofrecían un aspecto frondoso e idílico a la comarca, pero detrás de aquel ideal de vergel subyacía una bomba de relojería en forma de ingentes cantidades de biomasa dispuestas a combustionar cuando las condiciones meteorológicas fueran las adecuadas y algún detonante (negligencia, rayo…) iniciara la ignición.

Aquel año fatídico, toda la Comunidad Valenciana sufrió el embate del fuego, un total de 751 incendios declarados y casi 139.000 ha afectadas. Los incendios más importantes fueron los de Millares (25.430 ha forestales), Requena (24.064 ha forestales), el Maestrat (11.381 ha), Fontanars (18.416 ha), Espadilla (19.309 ha), con pérdidas materiales, ambientales y personales. Marcó un antes y un después en las políticas de prevención de incendios forestales y extinción de los mismos en la Comunitat Valenciana.

Sirvan estas líneas como sentido homenaje a todos los héroes anónimos que dejaron sus vidas luchando contra el fuego, así como a todas las víctimas de los incendios forestales.
Pues 25 años después, los ingredientes para repetir o incluso superar aquel horroroso escenario están de nuevo sobre la mesa. Sólo hace falta observar el entorno de Cirat para darse cuenta que, tras el verdor de los pinares “no gestionados”, el riesgo de un Gran Incendio Forestal, aquel al que los equipos de extinción no pueden hacer frente, está muy presente.




¿Y qué podemos hacer como sociedad?
En primer lugar, resulta indispensable concienciarnos que gestionar y ordenar los recursos forestales, ampliable al conjunto de recursos naturales, necesita de medios materiales y personales. Esto se traduce en presupuesto; todos sabemos cómo está la situación económica, y, sinceramente, a día de hoy, los montes no son prioridad en la agenda política. Esto se debe en gran medida a que no es prioridad para la mayoría de la sociedad, que vivimos al margen del mundo rural, en una abrumadora desvinculación de la naturaleza hasta el punto que aparecen movimientos desde el mundo urbano que, asumiendo un concepto idealizado del mundo natural, pretenden dar lecciones y directrices de cómo se deben hacer las cosas.

Se pone en entredicho la importantísima labor de agricultores y ganaderos. Evidentemente, hay formas y formas de llevar una actividad agropecuaria; debemos buscar las formulas de explotación extensiva, la proximidad entre agricultores, ganaderos y consumidores. Pero llevarse las manos a la cabeza por ver vacas con moscas, gallinas que cantan al romper el alba, ovejas que esparcen sus heces por los caminos, es un claro síntoma de desconocimiento de una realidad que ya pocos niños disfrutan, y “de aquellos polvos, estos lodos”.

Aceptemos, pues, que debemos renunciar a algunas cosas en las ciudades, o simplemente acordarnos que muchos de los beneficios que allí tenemos es gracias a nuestras tierras de interior. Que hay que destinar fondos, y debe ser cuanto antes, para promover la gestión de la superficie forestal pública,  y evidentemente la privada que en nuestra comarca, así como en el resto de comarcas de Castellón, resulta crucial. Observen el gráfico de régimen de propiedad forestal de la Comunidad Valenciana. Además, la propiedad privada está muy repartida: minifundismo con parcelas de menos de 1 hectárea en más de la mitad de los casos.

Como el presente texto no pretende centrarse exclusivamente en los incendios forestales, y el tema da para páginas y páginas, tan sólo concluir que algo ha de cambiar y pronto, si no queremos ver nuestras montañas pastos de las llamas de nuevo, y ojo que numerosos pueblos estarían en serio riesgo. Como sociedad debemos exigir a las administraciones competentes que actúen, que toda la inversión no se destine a la costa, que se compense la impagable función ambiental que llevan a cabo nuestras montañas y nuestros montes.





El Mijares
Sin lugar a dudas, hablar de Cirat y su futuro es hablar del Mijares, el río que fecunda las huertas, antaño movía los molinos y actualmente es reclamo turístico de visitantes y veraneantes. Mucho ha cambiado nuestro querido Mijares desde que se realizara el Pantano de Arenoso y las presas relacionadas con la producción eléctrica. El río está domesticado, la dinámica fluvial de avenidas, sequías, transporte y sedimentación se ha reducido al mínimo. Sin detallar los perjuicios que ha supuesto para la fauna (pensemos en las especies que migran río arriba para desovar, por ejemplo). Las barras de cantos rodados y gravas, las playas de limos y arenas que salpicaban algunos recodos del río, hoy en día no se generan de manera natural excepto en episodios excepcionales.

La vegetación se apodera del cauce del río, porque éste ya no es el Mijares de antaño. Gran parte del volumen de agua está entubada para las hidroeléctricas, el caudal ecológico está bloqueado en Montanejos desde años. Al final, el Mijares ya no es el río vigoroso que modelaba el valle.  Hay que intentar recuperar más caudal, es la vida del río, que despejaría la vegetación del cauce, se regenerarían las playas fluviales, la fauna tendría un respiro.
Las legítimas necesidades de Montanejos de mantener la Fuente de los Baños como paraíso termal no pueden estar por encima de los derechos de Arañuel y Cirat a tener un caudal digno para el río. Puede haber fórmulas intermedias, con algún bypass que salve la Fuente de los Baños y luego el Mijares vuelva a correr por su cauce, excepto lo estrictamente necesario para la hidroeléctrica.

Tenemos la responsabilidad de exigir a los Ayuntamientos que protejan nuestro río, también a las demás administraciones (Generalitat, Estado), y cómo no a la Confederación Hidrográfica del Júcar. Tenemos el privilegio de poder disfrutar todavía de un baño en el río, de observar cómo explota la vida a su paso. No podemos perder ese privilegio, y debemos legarlo a las generaciones futuras.





Las personas, tradiciones, cultura
Todos; veraneantes, visitantes, residentes, con cada gesto podemos avanzar hacia el Cirat del futuro, un Cirat sostenible y vivo al tiempo, una comarca solidaria entre sus municipios, con proyectos comunes o mancomunados.

Potenciar un turismo sostenible, diversificado, que busque la vivencia de experiencias integradoras, proactivas, que hagan establecer lazos afectivos al visitante con el entorno, con el pueblo.

La ruta interpretativa fluvial con el martín pescador es un sencillo ejemplo de cómo atraer un determinado perfil de turistas, al tiempo que ofrece un recurso enriquecedor para los que tenemos casa en Cirat.

Aquellos que conservamos en el recuerdo a nuestros padres, abuelos, familia en definitiva, que nacieron y/o vivieron en Cirat, hemos sido en mayor o menor medida testigos de un estilo de vida que ya no volverá, pero que guarda algunas de las claves de éxito para el futuro. Recordémoslos: recuperemos algunas tradiciones, las huertas, las oliveras, almendros, garroferas, pero también la miel, la artesanía del mimbre o el esparto, las plantas aromáticas, la leña o biomasa. Recuperemos las fuentes, la rondalla, las jotas. Son tan sólo ideas que ya son materializadas con éxito en otros lugares con problemas semejantes.

Hay que dar voz a las personas valientes que mantienen con vida nuestros pueblos, escuchar sus necesidades, apoyarles y exigir que se les ayude; no se puede permitir que sean ciudadanos de segunda.

Desde la oportunidad que se me brinda al escribir en este blog, quería dar las gracias a la Asociación Cultural “Las Salinas”, porque el gerundio lo llevan siempre como bandera, predican con trabajo e ilusión. Cirat tiene suerte de contar con personas muy involucradas. A la Oficina de Turismo de Cirat por sus proyectos, siempre desde una perspectiva de sostenibilidad y dinamizando la agenda cultural, deportiva y de naturaleza.





Weblografía


2 comentaris:

  1. Toralmente deacuerdo con las palabras de José Tomás pero por desgracia por lo menos de momento en esta sociedad no hay una conciencia medioambiental madura, somos minoria los que pensamos a otro nivel.
    Y al final los que tienen que tomar estas decisiones son los que se elijen en las urnas y todos sabemos que los partidos mayoritarios no están por la labor, tienen otras prioridades.
    De todas formas aun creo en nuestra especie y sobre todo en que las futuras generaciones lo hagan mejor.
    Felicidades por el artículo y al autor del blog por publicarlo.
    Saludos

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    Respostes
    1. Moltes gràcies pel teu comentari. Entre tots i totes hem de treballar per fer un territori millor.

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Moltes gràcies pel teu comentari. Entre tots i totes hem de treballar per fer un territori millor.