Què és Espadàniques?

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dilluns, 25 de novembre del 2019

Cirat, capital de una comarca vaciada

per Marisa Chiva Santolaria

Membre de l'Asociación Cultural Las Salinas de Cirat
Twitter: @chivamarisa


ESPADÀNIQUES vol agrair a l'autora esta reflexió sobre una realitat palpable als nostres pobles.


En estos últimos tiempos en los que se habla tanto de la España vacía o vaciada, la comarca del Alto Mijares es un claro ejemplo de ello. Pretendo con este artículo exponer mi opinión y experiencia acerca de la soledad de nuestros pequeños pueblos del interior, en concreto la de mi pueblo, Cirat, y con ello sumarme a la reflexión sobre este problema que comparte con otros pueblos de comarcas vecinas como son el Alto Palancia y la Sierra de Espadán.





Cirat, desde la época medieval, ostenta el título de villa y, desde la propuesta de comarcalización en 1970, el de capital del Alto Mijares. Sus tierras han estado habitadas desde la antigüedad por íberos, visigodos, musulmanes, judíos y cristianos. De todos ellos se pueden encontrar vestigios en su término municipal.

A lo largo de su historia, Cirat ha vivido épocas de desigual crecimiento demográfico originado por las antiguas guerras y epidemias sufridas por sus habitantes y sucesivas repoblaciones.


A mediados del siglo XX, durante los años en los que tuvieron lugar las obras del canal de la Hidroeléctrica, Cirat alcanzó una población cercana a los 2.000 habitantes. Con la finalización de dichas obras, la población ha ido disminuyendo paulatinamente hasta, aproximadamente, los 200 habitantes que se pueden contabilizar actualmente si sumamos, también, los habitantes que viven en la pedanía de El Tormo.

Yo nací en Cirat en la segunda mitad de los años 60 coincidiendo con la época de finalización de las obras del Canal. Por aquel entonces, todavía había en Cirat un colegio con bastantes alumnos; había dos aulas separadas, una para chicos y otra para chicas, y dos maestros. En cada aula había estudiantes de todas las edades, desde los que comenzaban a ir a la escuela hasta los que estaban a punto de acabar. Cuando comencé a ir al colegio ya no éramos tantos. Recuerdo ir a la escuela con los demás niños y niñas del pueblo, en la escuela unitaria, con la señorita Fina Bayo. A la hora del recreo corría a casa a buscar el bocadillo de atún con olivas con el pan recién hecho en el horno del tío Vicente, y al salir de la escuela todo el pueblo era nuestro sitio de recreo. Jugábamos al escondite por sus calles, al bote en la plaza de la Fuente o hacíamos de exploradores por el Ramblar o por las Cruces buscando algún lugar donde construir una cabaña secreta. Algunas veces también hacíamos de las “nuestras”, espantando a las gallinas de la tía Juliana y el tío Bernabé que picoteaban el suelo tranquilamente por las eras, o íbamos a coger quicabas cuyos huesos usábamos de balines con los tubos de cañas huecas.

Como actividad extraescolar, casi todos los niños íbamos a aprender a tocar la guitarra y la bandurria a casa del tío Ramón el Cestero para sumarnos a la rondalla del pueblo. Cuando pienso en aquellos momentos siempre se me dibuja una sonrisa de añoranza y felicidad por la convicción de haber vivido mi infancia en el mejor lugar del mundo, pero de todo aquello sólo queda el escenario vacío: ya no hay escuela, ni niños, ni siquiera panadería.
Al poco de comenzar la escuela nos quedamos en Cirat los más pequeños con nuestra señorita Fina. Los mayores tuvieron que ir a Montanejos, ya que allí se centralizó el colegio de la comarca. Iban a un colegio más grande, con más niños, con más oportunidades... Todo parecía que eran ventajas.

En 6º de EGB me tocó, como a los demás compañeros de mi edad, ir al colegio a Montanejos. Fue una buena experiencia para mí, al poder conocer a chicos y chicas de otros pueblos. Otros compañeros se fueron a colegios en Castellón, Onda, Nules o Vila-real a proseguir sus estudios y cada vez había menos niños y jóvenes en Cirat.



Tras los hijos se marcharon algunas familias, ya que los padres encontraban trabajo en estos pueblos más grandes de la Plana o en Castellón con más oportunidades para ellos y más facilidades para los estudios de sus hijos, pues era mucho el sacrificio que se requería. Había que levantarse muy temprano todos los días, esperar el autobús de Furió en la plaza San Bernardo y hacer la excursión diaria por la carretera de curvas, a veces con hielo o nieve en invierno, parando en Arañuel y las Alquerías a recoger a sus niños y con destino al colegio de Montanejos. Y por la tarde, el camino de vuelta.

A los pocos años cerraron la escuela de los más pequeños en Cirat porque apenas quedaban 4 o 5 niños, ¿y cómo se iba a mantener una escuela con tan pocos niños? Así que desde entonces el sacrificio era para todos, para los jóvenes y los más pequeños. Y continuó así el goteo de las familias hacia las grandes ciudades y poco a poco el pueblo se iba quedando sin niños y sin gente joven que pudiera emprender o continuar los oficios de los padres.

En mi caso, a los 12 años, mis padres, que continuaron viviendo en Cirat, me matricularon en un colegio en Castellón y a partir de entonces ya no volví a vivir en mi pueblo ni con mis padres de manera continua. Sólo regresaba a Cirat los fines de semana y para las vacaciones. De todos los que nacimos allí y que comenzamos los estudios en aquella escuela unitaria, ninguno vive actualmente en Cirat.

Esta historia que he contado de mi infancia no considero que sea nada especial. Es más, diría que puede ser muy similar a la historia escolar de muchos de los que nacieron en los pequeños pueblos de la comarca, pero he querido con ello exponer mi opinión de cómo ha podido afectar el cierre de las escuelas rurales a la despoblación sufrida. Se puede constatar que en aquellos pueblos donde se ha podido mantener la escuela, algunos de sus niños han crecido, continúan viviendo o han vuelto a ellos tras finalizar su formación, se ha mantenido algo más su población, como es el caso de Montanejos o Montán.

En este sentido, aplaudo la iniciativa de Almedíjar reivindicando su escuela rural y su empeño por atraer parejas jóvenes con esos niños que ayuden a construir un futuro para el pueblo. Espero que tengan éxito y que puedan ser ejemplo para otros pueblos vecinos. Pero creo que el problema de la despoblación en los pueblos de la comarca es demasiado profundo: la gran mayoría son pueblos vacíos y envejecidos, resultado de un éxodo paulatino provocado, en mi opinión, por un sistema que no ha sabido o no ha considerado relevante invertir en ellos. Todo ello ha conducido a un aislamiento injusto de los territorios con la supresión de oportunidades y servicios para sus habitantes. El resultado de todo ello llevo toda mi vida escuchándolo como un lamento: “el pueblo se muere”, “hay que levantar el pueblo”, “como no se haga algo, esto va a parecer un pueblo fantasma”, etc. Pero ese “algo” acaba siempre por no llegar de forma definitiva.




La verdad es que soy poco optimista al respecto. En el caso de Cirat, los establecimientos que quedan abiertos se mantienen con dificultad dando servicio a los que quedan. Muchos de aquellos niños y niñas que salimos del pueblo procuramos comprometernos de diferentes maneras en la lucha por mantener vivo nuestro pueblo, promoviendo actos culturales y tradicionales de diversa índole, defendiendo y dando valor a nuestro patrimonio cultural y natural desde diferentes plataformas y volviendo, siempre que podemos, a disfrutar de su naturaleza, sus rincones y de sus gentes, aunque por desgracia cada vez seamos menos y las vacaciones sean siempre demasiado cortas. Al acabar la temporada, volvemos a encontrarnos con la cruda realidad.


El tiempo siempre juega en contra. Cada año volvemos menos gente o permanecemos menos tiempo en nuestro pueblo, mientras estos lugares que tanto amamos esperan silenciosos y resignados a que vuelva la temporada de vacaciones para que se vuelvan a llenar sus calles de vida o a ver si tiene lugar algún milagro que cambie las expectativas. Y yo me rebelo ante el pensamiento machacón de convertir mi pueblo en únicamente un lugar de vacaciones, aunque, pensándolo bien, más vale eso que nada, porque los milagros siguen pasando de largo.












Agradezco a los administradores de este blog la oportunidad que me han dado al publicar este artículo y por su magnífica labor de dar visibilidad a los pequeños pueblos, exponer sus historias y enseñar sus tradiciones.


dimecres, 28 d’agost del 2019

Necesidad de un cambio


per José Tomás Izquierdo
Biòleg i tècnic de gestió forestal

ESPADÀNIQUES agraeix a l'autor la cessió d'este article tan necessari sobre la gestió i l'ordenació dels recursos naturals, publicat enguany en el llibre de festes de Cirat.




   “Todos debemos ir engrosando ese pequeño ejército, que el día de mañana se considerará un ejército heroico, mucho más que los que lucharon con las armas en la mano. El ejército de los que un buen día dijeron que había que hacer algo para proteger a una Madre que no se queja, que nos ha dado todo lo que tenemos... y a la que estamos matando”.

Félix Rodríguez de la Fuente




Los montes
Han pasado 25 años desde el nefasto incendio que el dos de julio de 1994 comenzaba a quemar, debido a un rayo, buena parte del sur de la comarca del Alto Mijares, desde Espadilla hasta Pina de Montalgrao, y arrasó los montes de  Espadilla, Ayódar, Fuentes de  Ayódar, Torralba del Pinar, Villamalur, Pavías, Higueras, Caudiel, Toga, Torrechiva, Cirat, Arañuel, Montanejos, Montán, Fuente la Reina, Pina de Montalgrao, Benafer. Calcinó un total de 19.309 ha.

En aquella ocasión, las condiciones meteorológicas propiciaron la formación de algunos núcleos tormentosos, con bastante actividad eléctrica y escasa precipitación, las conocidas como tormentas secas estivales. Un rayo fue el detonante del incendio, sin embargo, las causas que favorecieron que de aquel inicial conato se desarrollara el peor incendio de la comarca hasta la fecha son varias y complejas.

dilluns, 12 d’agost del 2019

Les estacions d'estiu a la serra d'Espadà

Amb l'inici del segle XX, es posen de moda les anomenades en la premsa coetània "estaciones de verano de cura de aires y de reposo". És a dir, els llocs alternatius a les platges per motius de salut. Fugint de la humitat costanera i dels perills de les marjals, algunes famílies benestants busquen l'interior, amb un clima més sec i aigües termals o medicinals. I amb més calma, tot siga dit. Montanejos i la Vilavella havien sigut les pioneres, seguint l'estela d'altres com Benassal, Traiguera o Catí, però a poc a poc se n'afegiren altres que podien procurar algun benefici per a la salut.

En este apunt oferim algunes imatges de 1925, extretes d'una guia de la provícia de Castelló que podeu consultar en el Repositori Digital de la Universitat Jaume I. Són unes publicitats, quasi les primeres dels nostres pobles espadànics, que intenten atraure visitants i, per descomptat, uns ingressos extra a unes economies locals de subsistència.




dimarts, 14 de juliol del 2015

El 'Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana': una visió inèdita de l’Espadà-Millars

per Ismael-Pascual Chiva i Molina
Autor del blog Camins en la Natura
Twitter: @ipasc_CM i @caminsnatura

ESPADÀNIQUES vol agrair a l'autor la cessió d'este treball, que es publica simultàniament ací i en el blog de l'autor.

Portada de l'obra manuscrita.Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)



A primeries del segle XX es va iniciar la redacció d’un gran recull dels monuments més significatius de l’Estat Espanyol, sota el títol de Catálogo Monumental de España. Va ser l’any 1917 quan a Luis Tramoyeres Blasco li va pertocar redactar la part corresponent a la província de Castelló, titulada Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (Olucha, 1997). Malauradament, mai va arribar a veure la llum i restà inèdita fins que el Consell Superior d’Investigacions Científiques (CSIC) la va digitalitzar i publicar al seu portal web. Com assenyala Ferran Olucha (1997), en ocasions Tramoyeres es limità a fer un aplec de la bibliografia ja existent sobre el poble en concret. Però en altres, sí que va aportar dades interessants.

El primer esment a l’Espadà-Millars es fa a la introducció del volum, i fa referència a la llengua que es parla: “En la Plana y el Maestrazgo se habla en valenciano con matices diferentes en su léxico y fonética, y el aragonés valenciano a lo largo de la frontera de Aragón, siendo el centro dialectal la región segorbina y las dos vertientes de la sierra de Espadán, habitadas por pueblos de origen morisco y donde quedan rastros algarábigos de estos pobladores” (Tramoyeres, 1917: IV).

Poques pàgines després fa referència a les diòcesis dels nostres pobles: “A la diócesis de Valencia corresponden Arañuel, Argelita, Ayódar, Campos, Castillo de Villamalefa, Cirat Cortes de Arenoso (…); Espadilla, Fuentes de Ayódar, Ludiente, Montanejos, Puebla de Arenoso, (…), Torrechiva, Vallat, Villahermosa y Zucaina (…). Torralba y Villamalur (…)” (Tramoyeres, 1917: VI). La resta formaven part de la diòcesi de Tortosa. La de Sogorb aplegava, per la seua banda, els arxiprestats de Xèrica (Jérica), Montan (Montán), Xelva (Chelva) i Alpont (Alpuente) (Griera, 1931: 9; Tramoyeres, 1917: VI).

Retaule de Sant Martí de Tours, de l'església de la Vall d'Almonesir.
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)

En parlar dels temps primitius, Tramoyeres destaca la importància de la Cova del “Toro, en Veo (Sierra de Espadán)”. I afegeix: “Faltan datos para apreciar el aspecto paleontológico de estas cavernas y simas por haber sido exploradas de un modo muy elemental” (Tramoyeres, 1917: 4).

Quan parla de l’època romana es refereix a les nostres terres quan exposa una de les principals vies de comunicació: Sagunt – Calataiud. El citem: “Jérica, después de Sagunto, parece haber sido el segundo centro itinerario de esta vía (…) A Jérica afluían los caminos vecinales de ambas orillas del río [Palancia]. Los habitantes de la margen derecha, procedentes de la Sierra de Espadán, pasaban el Palancia por las cercanías de Navajas, aprovechando el puente llamado de Cartagena, reconstruido sobre estribos de la época romana” (Tramoyeres, 1917: 16-17).

De l’època musulmana destaca que les àrees del riu de Sogorb i l’Espadà eren els nuclis més significatius de l’estirp àrab en terres de l’actual província de Castelló. “Persistió la raza africana, a la que en su mayor parte pertenecían hasta 1609, en que fueron expulsados los moriscos no convertidos al cristianismo. Esta dilatada permanencia en aquellos lugares tiene su justificación en el hecho de ser sus moradores simples cultivadores del campo; dependientes de los dueños territoriales que usufructuaron la actividad agarena en el largo espacio de tres siglos (…) No han conservado aquellos pueblos, todos de reducido vecindario, vestigio alguno que indique su valer en los artes industriales ni en la arquitectura. Desaparecieron las mezquitas; modificáronse las viviendas y se destruyeron todas las señales de la civilización árabe” (Tramoyeres, 1917: 70-71). En aquest punt es fa referència a la inscripció àrab d’Artana: “Fue leída por el catedrático de la Universidad de Salamanca Don Pascual Meneu, hijo de Bechí, en esta forma: Al [il·legible el text de Tramoyeres]  ALLAH, Dios de Mahoma, alzó, (levantó) esta piedra el valuoso ALI ZO BEID” (Tramoyeres, 1917: 74).

Inscripció àrab d'Artana.
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)

D’època més moderna no se’n fa cap esment més, i ja comença amb la descripció poble a poble. Concretament en descriu deu dels del nostre àmbit. Són: l’Algímia (Algimia de Almonacid), Argelita, Aiòder (Ayódar), Assuévar (Azuébar), el Castell de la Vilamalefa (Castillo de Villamalefa), Eslida, Matet, Montanejos, la Vall d’Almonesir (Vall de Almonacid) i Vilafermosa (Villahermosa del Río), repartits per les comarques naturals de la Conca del Millars, l’Alt Palància i el Baix Espadà (Beüt, 1971). 
De la resta de localitats, l’autor diu el següent: “Cortes de Arenoso, Espadilla, Fanzara, Toga, Ludiente, Zucaina, Sueras, (...), Fuentes de Ayódar, Torrechiva, (...), Vallat y Ribesalbes. Ninguno de estos últimos ofrecen particularidad alguna en orden a monumentos y obras de arte. Todas las iglesias son modestísimas, correspondiendo a la escasa importancia de los nombrados pueblos” (Tramoyeres, 1917: 175). I “Ahín, Alcudia de Veo, Alfondeguilla, Almedíjar, Chóvar y Veo. Todos ellos están enclavados en la sierra de Espadán. Carecen de obras de arte por ser de corto vecindario, dedicado al cultivo de terrenos pobres. Conservan el aspecto morisco y sus iglesias pequeñas y de arquitectura modesta fueron construidas después de 1609, sin verse en ellas obras de arte merecedoras de particular mención” (Tramoyeres, 1917: 347). Finalment, “Carecen (…) de valor artístico alguno. Enclavados la mayor parte de ellos en la sierra de Espadán son de reducido vecindario, siendo su origen morisco. Las iglesias, principales edificios, son de construcción moderna, de pequeña capacidad y pobres en altares y ornamentos. A esta categoría pertenecen: (…) Campos de Arenoso, (…), Cirat (…), Montán, Pavías, Puebla de Arenoso, (…), Torralba, (…)” (Tramoyeres, 1917: 388). 

ALGIMIA DE ALMONACID 
Lugar situado en la Sierra de Espadán. De origen morisco. Expulsados estos en 1609, don Pedro de Urrea, Señor del lugar, lo repobló con veinte y siete familias de cristianos viejos, procedentes de Navarra y de la Puebla de Arenoso.
La iglesia parroquial está dedicada a San Juan Bautista y de una sola nave con adornos barrocos. Es el único monumento digno de registrarse, a pesar de lo modesto de la fábrica.
(Tramoyeres, 1917: 322)

ARGELITA
Población de origen árabe. Su fundación se atribuye al último Rey moro de Valencia, Zeit-Abuceit y a cuyos hijos perteneció el señorío de Argelita. En la plaza Mayor quedan restos del palacio señorial.
La casa Consistorial ocupa la antigua iglesia del lugar. La moderna, construida a mediados del siglo XVIII, se halla consagrada a San Joaquín y Santa Ana. En 1850 se construyó la capilla de la Comunión.
(Tramoyeres, 1917: 164)

AYÓDAR 
También es de origen árabe este lugar que en el siglo XV perteneció al ducado de Villahermosa. De esa época son los restos del palacio señorial. Existen dos iglesias. La Mayor que tiene por titular a San Vicente Ferrer, construida en 1864 y otra que forma parte de un antiguo convento de dominicos.
(Tramoyeres, 1917: 164)

AZUÉBAR
Población colocada en la falda meridional de la sierra de Espadán y cara al punto de unión de las provincias de Valencia y de Castellón. En su término se han encontrado restos romanos. Fue poblada por moriscos y después de la expulsión de estos por familias cristianas.
La iglesia parroquial está dedicada a San Mateo, con nave corintia. En 1663 fue separada de la parroquia de Soneja y agregándosele el lugar de Chóvar.
El 24 de agosto se colocó la primera piedra de la nueva iglesia por ser la antigua muy pequeña. Inaugurose en 21 de septiembre de 1673. Fue renovada en 1771.
(Tramoyeres, 1917: 332)

CASTILLO DE VILLAMALEFA
Villa de origen morisco. Según el historiador Mundina nació en ella un hijo del último Rey moro de Valencia Zeit-Abuceit el cual en conmemoración de este suceso concedió a los vecinos muchos privilegios y exenciones de contribuciones. Es uno de los parajes más agrestes y pintorescos del partido de Lucena. La iglesia parroquial es pequeña y falta de todo carácter artístico.
(Tramoyeres, 1917: 166)

ESLIDA
Villa situada en las derivaciones de la sierra de Espadán. Algunos autores creen pudo ser la antigua Oleastrum por el mucho aceite que en su término se recoge. No hay datos que justifiquen esta atribución. En una colina inmediata al pueblo existen ruinas de incierto castillejo.
La iglesia, único monumento, es pequeña sin presentar nada de notable en el orden a las Bellas Artes, si exceptuamos el altar mayor en el que hay colocado un lienzo del pintor valenciano Luis Planes, que floreció en la segunda mitad del siglo XVIII. 
De tiempos antiguos se ven vestigios de ruinas en completo abandono y se supone fueron explotados por los romanos y más tarde por los árabes.
(Tramoyeres, 1917: 249)

MATET
Está situado este pequeño pueblo al pie de la sierra de Espadán sobre la falda del monte llamado de la Torre.
La iglesia, dedicada a San Juan Bautista, es pequeña, con nave corintia y sin obra alguna de arte.
(Tramoyeres, 1917: 338)

MONTANEJOS
Villa famosa por sus aguas medicinales. Su origen es morisco. Conquistados por Don Jaime I todos estos lugares en 1239, fundó a Don Pedro Giménez de Vallterra el señorío de Castell-Montalt y sus alquerías anejas. La mayor parte de su población era morisca y en 1609 cuando se verificó la expulsión de estos Montanejos quedó abandonado hasta que nuevos pobladores cristianos reanudaron la vida social.
La iglesia parroquial es de modestas proporciones. Comenzó a construirse en 1732 terminando en 1798. La bóveda central la sostienen diez pilastras con capiteles renacentistas. Tiene once modestos altares, incluyendo en este número el de la diminuta capilla de la Comunión. Son modernos y nada particular ofrecen. El más antiguo es el de las almas con cuadros de anónimo autor. En los cuatro ángulos inferiores de la bóveda hay pinturas de Planes.
(Tramoyeres, 1917: 384)

VALL DE ALMONACID
Está situado este lugar en las estribaciones de la sierra de Espadán. Es de origen morisco.
Su primitiva iglesia no existe. Junto a la casa Abadía se ven restos de un pequeño y antiguo templo, agrupándose la población alrededor de esta iglesia. Las casas emplazadas en este sitio son las más antiguas del poblado. La iglesia actual se fundó en la parte más llana del lugar. Fue construida después de la expulsión de los moriscos en 1609. Está dedicada a la Purísima Concepción. De una sola nave de orden corintio, con altar mayor moderno. En la última capilla, lado de la Epístola, existe un antiguo retablo de San Martín, Obispo de Tours. Procede de la extinguida cartuja de Vall de Cristo, Segorbe, y fue donado por el ayuntamiento en 1836 con motivo de haber visto destruida la iglesia con ocasión de la guerra civil. Este retablo es obra de un artista valenciano que debió florecer alrededor de 1415. En los guardapolvos hay pintados escudos de Aragón y Sicilia, y seguramente fue donativo del rey don Martín fundador de la Cartuja.
En el recinto de la población vieja existe la antigua casa señorial, reformada en el siglo XVII, sin conservarse en ella obra de arte.
Un castillo derruido, ocupa la cúspide de una montaña cercana al pueblo. Compónese de varias torres construidas en diferentes periodos, pero su estado impide fijar la fecha de la construcción. No obstante puede afirmarse que ya existía antes de la reconquista de Jaime I de Aragón.
(Tramoyeres, 1917: 345-346)

Església antiga de la Vall d'Almonesir.
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)

VILLAHERMOSA
Villahermosa es lugar de origen morisco. Zeit-Abuceit la fundó por carta puebla de 9 de marzo de 1242. Los primeros pobladores fueron de Villamalefa denominándola Villahermosa por ser esta la traducción de la primera. Más tarde fue cabeza del ducado por merced de Juan II de Aragón y de Navarra a su hijo Don Alfonso de Aragón. Los primeros pobladores se establecieron en un cerro llamado la Muela. En 1707 fue destruido el antiguo poblado por las tropas de Felipe V y se reedificó en la ladera del monte de modo que las casas están en anfiteatro y como puestas unas sobre otras resultando calles muy incómodas y poco recomendables por el mal gusto y pobreza de los edificios. 
La iglesia aunque espaciosa carece de obras de arte si exceptuamos una Virgen, escultura del artista valenciano Don José Bonet.
Cuenta Villahermosa con un ermitorio que es un verdadero museo de tablas de los siglos XV y XVI. A unos seis kilómetros se levanta el consagrado a San Bartolomé, muy espacioso, con hospedería e iglesia gótica reformada en el siglo XVIII. Lo más notable son los antiguos retablos en ella conservados. Algunos nos parecieron proceden de la iglesia parroquial. Cinco son los principales. Debe figurar en primer lugar, y por ser el más completo, el de Santa Catalina mártir, obra del valenciano Juan Reixach, de 1465, formado por la tabla central con la imagen titular y seis pasajes de la vida de la santa mártir, y predela o banco con seis compartimentos de santos y vírgenes.
Reputamos como de los comienzos del siglo XV otro retablo, también completo, con los titulares de San Vicente mártir y San Bartolomé, obra de un maestro valenciano de la escuela de Pedro Nicolau.
De un artista local seguramente de San Mateo, que floreció hacia el 1480, es el tercer retablo con la Virgen sedente y varios santos en los cuadros laterales.
Ofrece legítimo interés el cuarto retablo formado de fragmentos de otros tres, todos ellos de excepcional interés por ser obra de maestros valencianos de la centuria decimoquinta. La parte interesante de este conglomerado de tablas es la central y dos laterales que forman un retablo completo. La Virgen sedente rodeada de ángeles pertenece al tipo de la Virgen llamada de Tobed, o de Enrique de Trastámara, y que nosotros tenemos por obra del valenciano Lorenzo Zaragoza. 
(Tramoyeres, 1917: 170-172)

Retaule de Sant Esteve, de Vilafermosa.
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)

Retaule de Santa Caterina, de Vilafermosa.
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)
Retaule de la Mare de Déu de la Llet (de Tobed), de Vilafermosa..
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)

Retaule de la Mare de Déu sedent, de Vilafermosa..
Font: Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana (CSIC)


BIBLIOGRAFIA
  • BEÜT, Emili (1971). Geografia elemental del Regne de València. València: Lo Rat Penat.
  • GRIERA, Antoni (1931). Gramàtica històrica del català antic. Barcelona: Institució Patxot. 
  • OLUCHA, Ferran (1997). "Història de l’art castellonenc: la producció bibliogràfica, estat de la qüestió". Millars: espai i història, 20.
  • TRAMOYERES, Luis (1917). Catálogo Monumental de la Provincia de Castellón de la Plana. Inèdit. Disponible en línia ací









dissabte, 28 de febrer del 2015

La passió fotogràfica de Mario Guillamón Vidal (1924-1990) per la serra d'Espadà









Amb este breu article i amb la selecció fotogràfica que trobareu al final volem fer un homenatge a un home que va tindre la fotografia com a principal afició del seu temps lliure. Mario Guillamón Vidal (València, 1924-1990) és un exemple de l’excursionista que sent la passió per deixar constància dels llocs per on passa, en uns anys en què posseir una càmera fotogràfica era un luxe que no estava a l’abast de tots.

Gràcies a un article redactat per la historiadora Conxa Ridaura, sabem que a sa casa es va respirar sempre un ambient literari i artístic. La família mantenia relació amb el pintor Julio Peris Brell (que també va visitar la serra i la va pintar, per exemple l’ermita de Santa Cristina d’Artana), els músics José Serrano i Juan Martínez Báguena, els literats Ricard Sanmartín, Jesús Morante Borràs, Francesc Almela i Vives i Beatriu Civera, a més dels activistes valencianistes Ignasi Villalonga, Joaquim Reig i Adolf Pizcueta. Ell es va llicenciar en Dret a la Universitat de València (1948), on va conéixer els escriptors Llorenç Millo (famós pels seus llibres de viatges i de gastronomia) i el periodista i polític Vicent Ventura. Una altra relació molt important en la seua biografia és Emili Beüt i Belenguer, al qual hem dedicat ja un apunt en este blog.

La seua passió per la fotografia apareix amb força a partir de 1953, quan es casa. La quantitat aproximada de 30.000 fotografies (entre negatius i revelats) dóna una idea de la immensa labor que va realitzar Mario Guillamón entre els anys 1953-1990, quan els mitjans fotogràfics eren més limitats que els d’ara. El seu projecte personalíssim, no subjecte a cap institució, el va portar durant aquells anys a visitar i fotografiar els monuments, edificis i racons naturals de tots els pobles valencians, sense excepció. Ho feia, segurament, per una satisfacció íntima de visitar aquell territori valencià que tant s’estimava...

Per al cas dels nombrosos pobles de la serra d’Espadà, Mario Guillamón va realitzar moltíssimes visites entre els anys 1956-1987, concentrades sobretot en els 60 i 70. Un lapse tan llarg de temps dóna lloc a canvis urbanístics i en el patrimoni, a més del tipus de fotografia (paper i dimensions) i avanços tècnics, que queden de manifest en les mostres que hem pogut consultar.

Actualment, el Fons Gràfic de la Biblioteca Valenciana custodia este tresor fotogràfic tan immens i el posa a la disposició de la ciutadania. Fa uns anys el vam consultar i vam poder apreciar l’orde de treball i la meticulositat que Mario posava en este projecte global. Els seus àlbums, ben planificats, contenen a més textos acuradament mecanografiats o retallats de la premsa sobre la història, la geografia, l’estadística, la demografia i l’economia de la zona que visita.

Una bona part de les imatges d'una gran importància històrica i sentimental es poden consultar en miniatura des de casa en el catàleg en línia de la Biblioteca Valenciana. Vos convidem a fer-ho. Passareu unes estones meravelloses i ben productives. Punxeu en este enllaç i empleneu estos apartats:


Autor: Mario Guillamón

Títol: (poseu el nom del poble tal com està en la llista)


Ahín (1965-1978)

Alcudia de Veo (1967-1977)

Aín
Alfondeguilla (1965-1977)

Algimia de Almonacid (1960-1978)

Almedíjar (1971-1978)

Almenara (1960-1977)

Arañuel (1966-1987)

Argelita (1966-1977)

Artana (1964-1977)

Artesa (1964-1967)

Ayódar (1977)

Azuébar (1965-1978)

Castellnovo (1971-1978)

Chóvar (1965-1978)

Cirat (1961-1977)

Eslida (1964-1978)

Espadilla (1961-1977)

Fuentes de Ayódar (1977)

Higueras (1977)

Matet (1965-1978)

L'Alcúdia de Veo
Montán (1959-1987)

Montanejos (1956-1987)

Onda (1962-1981)

Pavías (1977)

Soneja (1962-1978)

Sueras (1968-1981)

Tales (1970-1977)

Toga (1961-1977)

Torralba del Pinar (1977)

Torrechiva (1961-1977)

Vall d'Uxó (1960-1977)

Vall de Almonacid (1960-1978)

Villavieja (1961-1977)

Villamalur (1977) 

Alfondeguilla

Algimia de Almonacid

Almedíjar

Almenara

Arañuel

Argelita

Artana


Ayódar

Azuébar


Benitandús

Castellnovo

Chóvar

Cirat

Eslida

Espadilla

Fuentes de Ayódar

Higueras

Matet

Montán

Montanejos

Onda

Pavías

Soneja

Suera

Tales

Toga

Torralba del Pinar

Torrechiva

La Vall d'Uixó

La Vall de Almonacid

Veo

La Vilavella

Villamalur

Xinquer